lunes 25 de enero de 2010

Homenaje: 100 años de Georg Ludwig Jochum


Me voy de vacaciones... vuelvo a fines de febrero... Les dejo un regalito...

Durante este año 2010 estamos celebrando los 100 años del nacimiento del director Georg-Ludwig Jochum (10 de diciembre de 1909 – 1 de noviembre de 1970). Como, al parecer, nadie se ha acordado en nuestro país, me he tomado la libertad de informar algunas cosas. Para los melómanos experimentados el nombre de Georg-Ludwig Jochum no es desconocido. Sus grabaciones de Bruckner se consideran referenciales y algunos aficionados -entre quienes me cuento- las sitúan por sobre las de su célebre hermano: Eugen. Pues, hasta ahí existe dato suficiente para que merezca una reseña en cualquier parte del mundo... pero es que en Chile este maestro dirigió y mucho: 36 conciertos para ser exactos. Entre ellos un monumental ciclo Beethoven que se vendió en los quioscos chilenos. Este aviso por si acaso al Archivo Sonoro se le ocurre reeditarlo, agregando de pasadita una magnífica Pasión según San Mateo con reparto de lujo (que se ha transmitido por radio) y una Canción de la Tierra que merece una edición en CD hace rato. También existen en CD los mejores Estudios emocionales de Falabella que podamos oír. Incluso, algunas obras de autores chilenos de vez en cuando se oyen en alguna radio universitaria bajo la batuta de este maestro.

Para que sepan lo que hizo en Chile, les dejo la lista completa de conciertos la Sinfónica (todos ellos grabados y archivados por la Universidad de Chile). La lista y los artículos que siguen son de autoría de mi amigo Germán Reyes Busch, quien piensa que es una vergüenza que no existan más discos de este maestro en Chile, ya que su discografía es, de por sí, muy escasa.

1960

24 de junio (Teatro Astor)
- Weber: Obertura Euryante
- R. Strauss: Cuatro últimas canciones (Clara Oyuela, soprano)
- Schubert: sinfonía 9

1 y 3 de julio (Teatro Astor)
- Beethoven: Sinfonía 3
- Martin: Pequeña sinfonía Concertante (Arlette Bezdechi, arpa / Gabriela Pérez, clave / Óscar Gacitúa, piano)
- Ravel: Bolero

8 y 9 de julio (Teatro Astor)
- Beethoven: Obertura Leonora 3
- Mahler. La Canción de la Tierra (Ivonne Herbos, contralto / Hernán Würth, tenor)

6 de agosto (Teatro Astor)
- Gluck: Obertura de Ifigenia en Aulide
- Haydn: Concierto para cello, op. 101 (Arnaldo Fuentes, cello)
- Brahms: sinfonía 2

12 y 14 de agosto (Teatro Astor)
- Tchaikovsky: Sinfonía 6
- Prokofiev: Concierto para violín 2 (Alberto Dourthé, violín)
- Wagner: Obertura de Los Maestros Cantores

19 y 21 de agosto (Teatro Astor)
- Falabella: Estudios emocionales (editado en CD)
- Corelli: concerto Grosso, op. 6 N°1
- Prokofiev: Cantata alexander Nevsky (estreno en Chile)

1961

23 de junio (Cine Gran Palace) y 24 de junio (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Beethoven: Sinfonía 1 (editado en CD)
- Beethoven: Sinfonía 3 (editado en CD)

30 de junio, 3 y 4 de julio (Cine Gran Palace), 1 de julio (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Bach: Pasión según San Mateo (con cortes) (Nilda Hoffman, Noemí Souza / Margarita Valdés (3.07), Helmuth Krebs, Angel Mattiello, Víctor de Narké / Óscar Gacitúa, Eduardo Sienkiewicz, Enrique Iniesta, Julio Perceval / Coro de la U. de Chile, coros de niños, Dusi, Villarroel, Fromm, directores coro)

7 de julio (Cine gran Palace) y 9 de julio (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Beethoven: Sinfonía 2 (editado en CD)
- Beethoven: Sinfonía 7 (editado en CD)

14 y 16 de julio (Cine gran Palace)
- Casanova: Dos estampas chilenas
- Bach: Suite orquestal N° 2
- Mozart: sinfonía 36

21 de julio (Cine Gran Palace) y 22 de julio (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Beethoven: Sinfonía 4 (editado en CD)
- Beethoven: Sinfonía 8 (editado en CD)

28 de julio (Cine Gran Palace) y 29 de julio (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Leng: Dos Doloras
- Tchaikovsky: Concierto para violín (Stefan Terc, violín)
- Reger: Variaciones sobre un tema de Mozart, op. 132

4 de agosto (Cine Gran Palace) y 5 de agosto (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Beethoven: Sinfonía 6 (editado en CD)
- Beethoven: Sinfonía 5 (editado en CD)

11 y 13 de agosto (Cine Gran Palace)
- Santa Cruz: Variaciones en 3 movimientos para piano y orquesta (Flora Guerra, piano)
- Schubert: Sinfonía 8 “Inconclusa”
- R. Strauss: Don Juan, op. 20

25 de agosto (Cine Gran Palace) y 26 de agosto (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Beethoven: Sinfonía 9 (María Kallay, Ivonne Herbos, Hernán Würth, Víctor de Narké, Coro de la U. de Chile, Marco Dusi y Hugo villaroel, directores) (ediatdo en CD)

31 de agosto (Cine Gran Palace)
- Gluck: Obertura de Ifigenia en Aulide
- Bach: Suite orquestal 2 (Juan bravo, flauta)
- Mozart: Sinfonía Concertante para violín y viola (Jaime de la Jara, violín / Abelardo Avendaño, viola)
- Wagner: Obertura de Los Maestros Cantores


1962

15 y 18 de junio (Cine Gran Palace), 16 de junio (Aula Magna Federico Santa María, Valparaíso)
- Bach: Pasión según San Mateo (Victoria Canale, Margarita Valdés, Georg Jelden, Fernando Lara, Mariano de la Maza / Julio Perceval, Óscar Gacitúa, Coros dirigidos por Villarroel y Fromm)

29 de junio y 1 de julio (Cine Gran Palace)
- Letelier: Divertimento para orquesta
- Brahms: Doble concierto (Jaime de la Jara (violín) y Jorge Román (cello))
- Schumann: Sinfonía 1


Sobre su ciclo Beethoven, les dejo algunas observaciones:

Las Sinfonías de Beethoven por Georg Ludwig Jochum

Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile / Coro Sinfónico de la Universidad de Chile / Marco Dusi, director de coro / María Kallay, Ivonne Herbos, Hernán Würth, Víctor de Narké (1961 /1, 2, 3 y 7 estéreo; 4, 5, 6 y 9 mono, Universidad de Chile, editorial Ercilla)

El Archivo Sonoro de la Universidad de Chile ha venido a saldar una deuda de la industria discográfica clásica para con un gran director. Mediante entregas quincenales en la revista Ercilla ha sacado de sus estanterías empolvadas y húmedas el ciclo beethoveniano -nos tememos que sin pagar derecho alguno a sus herederos- que el profesor Georg-Ludwig Jochum realizara en Chile en 1961, año en que la Orquesta Sinfónica de Chile lo convoca para hacerse cargo del novenario con motivo de la celebración de los 20 años de la institución. En ese entonces G. L. Jochum tenía 51 años y su nombre sonaba en los círculos brucknerianos, espacio en el cual no pocos críticos lo situaban por sobre su hermano mayor, el celebérrimo Eugen. Hoy la figura de G.L. Jochum ha ido resituándose tras las reediciones de sus Bruckner por el prestigioso sello Tahra: interpretaciones enfáticas, poderosas y casi violentas, que contrastan con el enfoque más meditativo, aunque no menos nervioso, de su hermano Eugen.

Este novenario chileno, por tanto, llena un vacío en la discografía del director y permite realizar interesantes comparaciones con su hermano mayor, conductor de dos integrales beethovenianas en estudio (la primera con Filarmónica de Berlín y Radio Bávara, la segunda con Concertgebouw). A simple vista, el interés tendría solamente un valor documental dado el anonimato internacional de la formación chilena, pero bastaría un poco de historia para tomarse más en serio esta producción. En ese entonces, la Sinfónica de Chile era visitada por los grandes de la música universal, ya habían hecho Beethoven con ella, antes que Jochum: E. Kleiber (nada menos que con ciclo completo Beethoven: Las 9 sinfonías y los 5 Conciertos para piano con Arrau como solista en los 40), H. von Karajan, H. Scherchen, solamente para mencionar a tres beethovenianos de fuste. Posteriormente Volker Wangenheim (en dos ocasiones), Víctor Tevah y Agustín Cullel enfrentarían el novenario. En consecuencia, los músicos chilenos sabían responder ante la exigencia de genios de la batuta. Este ciclo lo demuestra: en general, el sonido de la orquesta es atractivo, con una cuerda cálida y maderas muy aplicadas (extraordinarios fagot y clarinete). Los metales son el talón de aquiles, con cornos que en ocasiones patinan, pero que en otras se muestran por sobre sus posibilidades (oigan el trío del Menuetto en la Octava o el impactante Scherzo de la Novena). En cuanto al enfoque de Georg Ludwig Jochum, este es una mezcla de intensidad, que en ocasiones llega a la más atractiva brutalidad, análisis e imaginación reflejados en fraseos novedosos y en un particular sentido del color instrumental, posible herencia de su relación estrecha con la paleta sonora bruckneriana. De las nueve sinfonías, la Eroica se lleva las palmas en lo que podríamos señalar –sin exageraciones- como una lectura entre las grandes, al lado de Furtwängler, Klemperer, Horenstein o Kabasta. De pulso urgente, claridad asombrosa y un sentido de la estructura muy imaginativo. Extraordinaria también es la Segunda,-intensísima- a la par de los E. Kleiber y Karajan. Entre las mejores están la Primera, la Quinta y la Coral. Esta última con un Scherzo que por sí solo haría recomendable el ciclo entero. Muy buenas 4, 6 y 8, y una correcta Séptima (lo más bajo de este novenario), dan cuenta de un ciclo de altísimo nivel medio y que bien podríamos situar muy por sobre otros bastante más difundidos (ahí están los Solti, Abbado, Schmidt- Isserstedt gozando de buena salud, diciendo menos cosas que este ciclo sudamericano).
La parte técnica es desigual, excelente el sonido de las tres primeras y mediocre el de la Cuarta. Con bemoles el resto. En estéreo las 1, 2, 3 y 7. El resto en mono. Creemos que los máster estaban deteriorados, ya que en algunas tomas se aprecia la fluctuación del sonido propio de las cintas con hongos. Las notas de programa de los discos son paupérrimas (la misma en todos los discos): La referida a Beethoven es de una insolente escolaridad (tipo enciclopedia Encarta), mejor las notas sobre G. L. Jochum en Chile y la Sinfónica. La edición gráfica un espanto indigno del documento que presenta: no incluye minutajes de los movimientos, lugares de grabación ni datos técnicos de ingenieros de sonido, errores de ortografía gruesos, la disposición gráfica de letras y figuras es inapropiada ya para un estudiante de primer año de diseño… en fin, estos detalles no alcanzan a opacar una entrega de primerísimo nivel, digna de sellos como Tahra o Andante en su importancia histórica. Desde ahora en adelante, cuando se hable de Beethoven y se diga el ciclo de Jochum, deberemos ser específicos: ¿Se refiere a Eugen o a Georg Ludwig Jochum?... Oyendo a los hermanos, nos invade la sensación de que el menor de los Jochum merecía más laureles… Al menos esta edición le entrega uno largo tiempo marchito y que hoy reverdece gracias al disco.

A propósito, acá un estudio comparativo… Podrás oír un movimiento de cada Sinfonía con Georg-Ludwig Jochum. Lamentablemente los discos ya no se encuentran en venta. Acá se difunden fragmentos de cada Sinfonía con fines estrictamente educativos.


El Beethoven de los Hermanos Jochum. Un estudio comparativo de dos ciclos

Sinfonía 1
Eugen Jochum / Sinfónica de la Radio de Baviera (1959 /stereo, DG) 26:26
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /stereo, Universidad de Chile) 22:17

Después de un par de audiciones de inmediato se detectan las similitudes entre ambas lecturas. Los hermanos Jochum apuestan por un fraseo más libre que el acostumbrado, más cercano a Furtwängler que a Karajan -o al magnífico Szell-. En ambas lecturas las frases son elocuentemente rubateadas sin que por ello pierdan su férrea estructura. Esto es evidente en el Andante, en ambas interpretaciones muy imaginativo y ameno. No obstante, tras esta similitud encontramos diferencias incluso más notorias (más allá de que Georg Ludwig omita la repetición en el primer movimiento). Mientras Eugen se acerca más al tradicional universo de Haydn con un equilibrio superior y una atención al detalle más lograda, apoyado por tiempos más cómodos, Georg Ludwig, se muestra más intenso e incluso volcánico en varios pasajes. Si bien la Sinfónica de Chile es una orquesta que evidencia su modestia en varios pasajes (intervenciones de cornos en el segundo movimiento, delgadez de la cuerda en algunos pasajes), logra un cometido elogiable con un sonido general bastante atractivo y en la intensidad desplegada, particularmente en un electrizante final (quizá lo mejor si sumamos ambas interpretaciones) y en un contrastado Menuetto. En ambos movimientos, Georg Ludwig arriesga más, con tiempos más drásticos y veloces. Eugen cuenta con una orquesta evidentemente superior –y en estudio-, pero que tras la comparación deja la sensación de que pudo haber hecho algo más. Que no se mal entienda, ambas lecturas se muestran como extraordinarias y conceptualmente muy superiores a las de un Karajan o Cluytens (solamente para mencionar dos referencias cercanas en el tiempo a éstas). El sonido DG es superior al de los técnicos chilenos, pero la toma sonora en la lectura de Georg Ludwig Jochum está muy bien conseguida, con gran presencia, aunque con alguna saturación en los fortes.

Calificación: Interpretación: 9 / Sonido: 9 (Eugen) /
Interpretación: 9 / Sonido: 8 (Georg Ludwig)




Sinfonía 2
Eugen Jochum / Filarmónica de Berlín (1958 /stereo, DG) 35:49
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /stereo, Universidad de Chile) 30:40


Con la Sinfonía 2, los hermanos Jochum acentúan sus diferencias. Siguen compartiendo un fraseo libre y un especial cuidado por la belleza tonal, que se asocia en ambos en una entrega de frases muy cálidas con enfáticos cantabiles. Pero hasta ahí las semejanzas. En el primer tiempo, como ocurriera con la sinfonía 1, Georg Ludwig omite la repetición de la exposición del Allegro. Su pulso es más rápido en todos los movimientos y su acentuación de contrastes es más notoria. Eugen entrega una lectura muy cálida y dinámica que baja un poco en el Scherzo, mientras Georg Ludwig pasa como un ciclón, destacando la sección de bajos, extremando los sforzandi (¡notable trío del Scherzo!) y cerrando las frases a lo Furtwängler; esto es, retardando un poco el cierre de los bajos, redondeando bombásticamente el acorde final. El efecto es extraordinario. Eugen es más amable y su lectura es más serena que la referencial y apasionada entrega del Vitalicio Karajan (el 62 con la misma orquesta). En vez de brío, Eugen –como se señaló- entrega una belleza tonal extraordinaria, pero se hace a veces insuficiente en esta sinfonía, salvo en su maravillosa lectura del Larghetto. Georg Ludwig acentúa los claroscuros y acierta plenamente en un Larghetto que es eso y no un Adagio. Nuevamente destaquemos el final llevado a ritmo infartante (¡qué coda!) y con una agresividad casi brutal que le sienta maravillosamente. La Sinfónica de Chile, qué duda cabe, no es Berlín, pero salvo algún detalles de cornos en el Larghetto y una no muy bella armonización de vientos en el inicio, se muestra con un ímpetu, color y virtuosismo admirables. En cuanto a las tomas sonoras, más clara la de Jochum, aunque no tan buena como la de la Primera Sinfonía y con gran presencia la de los ingenieros chilenos, aunque algo cargada a los bajos. Probablemente, Georg Ludwig llamará más la atención con su lectura que bien podríamos colocar como una referencia absoluta, junto a las de Erich Kleiber y a Karajan (62). Pero no lo haremos por los detalles instrumentales, que para los beethovenianos solamente darán más condimiento a la experiencia.

Calificación: Interpretación: 9 / Sonido: 8 (Eugen) /
Interpretación: 10 / Sonido: 8 (Georg Ludwig)



Sinfonía 3
Eugen Jochum / Filarmónica de Berlín (1954 /mono, DG) 49:46
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /stereo, Universidad de Chile) 47:51


He acá una de las sorpresas de estas audiciones comparadas. No dudamos un instante en encontrar muy interesante la lectura de Eugen: llevada a tiempo cómodo, sin énfasis excesivos y con una bella presencia de detalles en las maderas que se suma a la belleza de su paleta sonora. El sonido, además, pese a ser mono, es excelente (ojalá Furtwängler hubiese sido grabado de ese modo por entonces). En el primer movimiento todo fluye con gran elocuencia, pero, digámoslo, Karajan apostó más con la misma orquesta el 62, por no mencionar a Klemperer u Horenstein. Y no solamente ellos, el hermano menor de Eugen: Georg Ludwig, se destapa con una lectura monumental, ardiente y de una dramática brutalidad. Su rango dinámico es inverosímil, sus sforzandi extremos, su atención al detalle es notable y su manejo de tiempos, incluso es más libre que el de Eugen. Por si fuera poco, la modesta orquesta chilena se transmuta en una agrupación de primer nivel y nos sorprendemos cuando no echamos de menos a los leones berlineses. Compárense los ataques y la coda del primer movimiento, que en Georg Ludwig se enciende furtwanglerianamente. La Marcha Fúnebre sigue marcando esta diferencia: bellamente dicha y fraseada por Eugen y llevada con toda la angustia del mundo por Georg Ludwig. Es probable que la coda sea uno de los momentos beethovenianos más reveladores de la discografía. Después del fugato, oímos en cornos el tema de la Quinta, y la manera de puntear el ritmo en el final es de una osadía y eficacia dramática jamás oída. En el Scherzo, los cornos chilenos no son los de Berlín, pero su rusticidad les da un atractivo particular (además tocan muy bien en esta ocasión). En el final, Eugen queda completamente eclipsado por el frenesí, entusiasmo y apabullante energía que no rechaza los detalles de Georg Ludwig. La sorpresa se acentúa cuando nos percatamos que ambas lecturas difieren solamente 2 minutos en toda la sinfonía, pero la sensación que deja Georg Ludwig es que pasó un ciclón, lo que demuestra que su aproximación no cesó ni tensión ni dinamismo. Sumémosle que el sonido del registro chileno es de una presencia perturbadora (óigase el fagot en el primer movimiento) y sin saturaciones… No duden, la lectura de Eugen es excelente, pero su hermano menor dirige con el corazoón en la mano y sus huestes sudamericanas lo secundan con un entusiasmo emocionante… Una referencia entre las grandes.

Calificación: Interpretación: 8 / Sonido: 8 (Eugen) /
Interpretación: 10 / Sonido: 9 (Georg Ludwig) R



Sinfonía 4
Eugen Jochum / Filarmónica de Berlín (1961 /stereo, DG) 37:16
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /mono, Universidad de Chile) 38:06


Se trata de las dos lecturas más próximas en el tiempo de estos dos hermanos. Posterior la de Georg Ludwig, pese a estar grabada monofónicamente. También son las más cercanas en pulso y en el respeto a las repeticiones (en el primer y último movimiento). En esta oportunidad Eugen depliega un primer movimiento magnífico y distinto. No carece de energía, pero lo que más destaca en él es su imaginación. Por ejemplo, la transición hacia el estallido que precede la coda es de un clima auténticamente bruckneriano, que no encontramos en ningún otro director -ni en Celibidache-. Por su parte, Georg Ludwig se muestra más enérgico con una estupenda respuesta de su orquesta, pero debemos reconocer que Eugen saca más brillo a esta música. También Eugen se muestra más inspirado en un bello Adagio, con detalles rítmicos muy amenos, mismos detalles que también presenta Georg Ludwig (acá algo más lento que Eugen por primera vez en el ciclo), pero con mayores vacilaciones en la dirección y en la respuesta orquestal. Georg Ludwig recobra sus fueros en un fogoso Scherzo, muy distinto al más pausado de Eugen, quien a cambio presenta una serie de detalles muy atractivos en los diálogos entre maderas. En el final, Georg Ludwig cierra con el ímpetu acostumbrado (y destacable virtuosismo…nuevemante el fagot se muestra a gran nivel) y de ese modo su lectura adquiere una coherencia indesmentible, pero Eugen es más personal, a ritmo más pausado logra desenmadejar toda la trama contrapuntística y colorística de esta música. En fin, Eugen se muestra, si no abiertamente superior, más imaginativo y personal en la Cuarta y eso sin necesidad de una energía desbordante, misma energía, que en Georg Ludwig Jochum se presenta como principal acierto. El sonido stereo de los alemanes es superior al monofónico de los ingenieros chilenos, aunque este último se presenta con suficiente claridad y presencia. ¿Que le faltó a Eugen para ser referencia?… muy simple, algo más de humor.

Calificación: Interpretación: 9 / Sonido: 9 (Eugen) /
Interpretación: 8 / Sonido: 7 (Georg Ludwig)



Sinfonía 5
Eugen Jochum / Sinfónica de la Radio de Baviera (1959 /stereo, DG) 34:00
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /mono, Universidad de Chile) 32:30


Muy distintas ambas aproximaciones (solamente se parecen en el respeto de la repetición inicial). Eugen plantea un enfoque muy personal, de tiempos cómodos y total ausencia de énfasis. No estamos en el universo de Karajan, Szell, Carlos Kleiber, Furtwängler con sus fogosos ataques y estentóreos clímax. Tampoco estamos ante la elocuencia de Giulini o la radicalidad de Scherchen… Jochum equilibra todo de una manera más que notable y apreciamos detalles reveladores (las figuras rítmicas en la cuerda, por ejemplo) y una construcción discursiva magnífica, pero se trata de la Quinta y no de la Cuarta. Lo que en la Cuarta puede ser un acierto pleno, en la Quinta es discutible y la falta de desborde en este caso juega en contra. Por su parte a Georg Ludwig -como ha sido la tónica de su ciclo chileno- le sobra energía y se planta un primer Allegro inicial colosal, en la línea de los mejores. No posee el análisis de Eugen, pero a cambio, está dicho con una densidad sonora y profundidad conceptual que hace que la agrupación chilena se contagie con una entrega modélica (magnífica la agrupación en todas sus filas). En el Andante, el tiempo laxo de Eugen no logra convencer del todo, pese a las bellezas sonoras que logra, meintras Georg Ludwig encuentra el pulso ideal. En el Allegro siguiente ambos inquietan lo suficiente. La claridad de Eugen es extraordinaria en el fugato, pero de pronto nos suena escolar, mientras Georg Ludwig se muestra más viril de concepto. En el final, al igual que en el primer tiempo, Georg Ludwig derrocha energía y logra crear una expectación que solamente vemos en las grandes lecturas, en cambio, Eugen analiza todo y frasea todo de modo magnífico, pero con una distancia que a veces causa perplejidad. El sonido es muy superior en el registro de Eugen, mientras el registro chileno se muestra brumoso y con un leve sonido estático de fondo, que a veces pareciera un fagot permanente en los silencios; no obstante, la grabación, deja sentir una buena presencia orquestal. Nuevamente Georg Ludwig hace más Beethoven que su hermano. Solamente le faltó algo más de análisis para estar entre los reales grandes conductores de esta obra milagrosa.

Calificación: Interpretación: 8 / Sonido: 9 (Eugen) /
Interpretación: 9 / Sonido: 6 (Georg Ludwig)



Sinfonía 6
Eugen Jochum / Filarmónica de Berlín (1954 /mono, DG) 42:51
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /mono, Universidad de Chile) 39:21


Los primeros compases de la lectura de Eugen no son muy auspiciosos: lentos y pesantes, aunque sin dejar de ser afectuosos, parece que se trata de una lectura desapasionada a años luz del arrobamiento y luz de Walter, Giulini, Furtwängler, Klemperer o, incluso, Karajan y Böhm. Eugen dice cosas interesantes, pero las dice como maestro aplicado y eso no es suficiente en una de las sinfonías más difíciles de interpretar del genial sordo. Sus tiempos cómodos permiten algunas bellezas, pero acá no existe el clima espiritual necesario. Lamentablemente el sonido del registro de Georg Ludwig es insuficiente: demasiados bajos y sonido fluctuante (que hace que la señal aparezca como stereo); no obstante y qué duda cabe, el menor de los Jochum logra transmitir una efusión lírica más allá de la rudimentaria toma sonora, que pese a todo deja entrever un desempeño orquestal más que notable. En la Escena del Arroyo pasa algo similar, aunque Eugen se encuentra más en terreno, pero su hermano frasea con mayor imaginación y calidez, una maravilla que se deja oír incluso con mejor sonido. En el tercer movimiento, Eugen se compromete algo más, pero la rusticidad de su hermano lo supera. Lo mejor de Eugen es su Tormenta, muy brucknerianamente construida, mientras Georg Ludwig le otorga una garra monumental. En el final, demasiado distante Eugen y Georg Ludwig que dirige –como ya sabemos en este ciclo- con todo el corazón, aunque acá ha existido más arrebato y genio en otras batutas. En fin, primera decepción de Eugen y una lectura excelente de Georg Ludwig, estropeada por una toma sonora deficiente (y ojo con los errores de edición en el “trackeo” de los movimientos 3 y 4, que gracias a Dios no estropean más el sonido). Lo mejor de ambas quizá sea el segundo movimiento de Georg Ludwig.
Calificación: Interpretación: 7 / Sonido: 7 (Eugen) /
Interpretación: 8 / Sonido: 4 (Georg Ludwig)



Sinfonía 7
Eugen Jochum / Filarmónica de Berlín (1952 /mono, DG) 36:57
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /stereo, Universidad de Chile) 34:54


Eugen Jochum ha creado cierta fama de gran intérprete de esta sinfonía. Incluso una lectura suya con Concertgebouw sirvió como fondo sonoro a una de las palículas más espantosas de la historia (tanto que llega a ser un filme interesante): Zardoz de Boorman. Digamos que su lectura es excelente, pero no como para situarla entre las referencias (Carlos Kleiber, Toscanini, Karajan, Furtwängler). Sus tiempos, como ha sido la tónica en este ciclo, son cómodos y sus énfasis discretos. En el primer Allegro, logra una construcción a ratos reveladora, pero a la que se le echa en menos una mayor intensidad. Como podrán adivinar, es esta intensidad, la que vuelve destacable la lectura de Georg Ludwig. Pero acá no logra el menor de los Jochum esa mezcla entre energía y análisis que hace de su Eroica una versión difícil de comparar. La orquesta chilena no es Berlín y en esta ocasión se nota: el oboe suena demasiado delgado y las cuerdas menos empastadas (quizá se deba a la toma sonora, esta vez algo ácida, con una sonido inestable, pese a ser stereo). En el segundo movimiento, la experiencia bruckneriana de Eugen saca dividendos y se transforma en una elegía magnífica, mientras Georg Ludwig se muestra más extrovertido con interesantes detalles en la cuerda punteada hacia el final. En el Scherzo, Georg Ludwig se muestra más en sintonía con el universo beethoveninao, mientras la corrección de Eugen es suficiente. En el final, Eugen –al fin- intenta comprometerse con una lectura clarísima y entusiasta sin perder jamás el sentido constructivo. Georg Ludwig se desmelena más, pero no posee la suficiente imaginación en este caso para enfrentar a su hermano. En resumen, dos lecturas excelentes, aunque Eugen cuenta con mejor desempeño orquestal y con momentos de mayor imaginación. A cambio Georg Ludwig destaca en un magnífico tercer movimiento, pero se muestra efectivo y enérgico sin más frente a la orquesta chilena, que esta vez está un poco por debajo de sus otros desempeños. El sonido es muy bueno en ambas lecturas, con mayor presencia Georg Ludwig, aunque delgado y a veces saturado.

Calificación: Interpretación: 8 / Sonido: 7 (Eugen) /
Interpretación: 7 / Sonido: 7 (Georg Ludwig)



Sinfonía 8
Eugen Jochum / Filarmónica de Berlín (1958 /stereo, DG) 27:17
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile (1961 /mono, Universidad de Chile) 26:52


De tiempos muy similares, estas dos lecturas no tienen mucho más en común. Eugen comienza magníficamente con un ralentando muy furtwangleriano en el remate del primer tema. La orquesta brilla por sí sola y aunque acá no prima la tensión de un Karajan, lo cierto es que la lectura es de una amenidad y claridad indesmentibles. Georg Ludwig es más convencional, pero su manera entusiasta de marcar el ritmo hacia el final es uno de esos momentos impagables de una audición beethoveniana. En el segundo movimiento, se muestra más liviano y a tono Eugen, pero Georg Ludwig no está nada de mal en su rusticidad. Otro momento inolvidabel del ciclo de Georg Ludwig es el trio maravillosamente bucólico del Tempo di Menuetto, servido además magníficamente por los cornos más cantabiles que podamos oír, es en este tiempo que Eugen se muestra más convencional. En el final, Eugen se muestra más imaginativo, jugando no solamente con los tiempos, sino además con las sonoridades. Georg Ludwig, muy enérgico como siempre. Digamos que en la Octava, Eugen muestra una lectura de una luminosidad y buen humor de primera ley, en tanto que Georg Ludwig, con una orquesta de sonido más modesto, imprime energía y tensión, pero sin la imaginación de su hermano mayor. El sonido de la lectura de Eugen es espléndido, mientras el de los ingenieros chilenos se muestra más opaco, pero con suficiente presencia y definición.

Calificación: Interpretación: 9 / Sonido: 9 (Eugen) /
Interpretación: 8 / Sonido: 6 (Georg Ludwig)



Sinfonía 9
Eugen Jochum / Sinfónica de la Radio de Baviera / Coro de la Radio de Baviera / Clara Ebers, Gertrude Pitzinger, Walther Ludwig, Ferdinand Frantz (1952 /mono, DG) 69:17
Georg Ludwig Jochum / Sinfónica de Chile / Coro Sinfónico de la Universidad de Chile / María Kallay, Ivonne Herbos, Hernán Würth, Víctor de Narké (1961 /mono, Universidad de Chile) 66:54


¿Un equipo de músicos competentes puede enfrentar a otro de excelencia demostrada? Tras comparar estas lecturas, la respuesta es claramente “Sí”. Eugen enfrenta con una libertad muy llamativa el primer movimiento de la colosal sinfonía beethoveniana: altera tiempos y se permite una transición hacia el desarrollo apoyada en un enorme ralentando… Hoy puede sonar algo caprichoso, pero lo cierto es que su lectura es muy dinámica, colorida y con una belleza sonora innegable. Georg Ludwig, en tanto, es más directo, pero logra crear un clima de creación de mundo dramaticamente impecable. Sus músicos chilenos responden con entusiasmo y muy aplicados, obteniendo una sonoridad no muy brillante, pero plena de intención anímica. En el Scherzo, Eugen no tiene mucho que hacer frente a la lectura magistral de Georg Ludwig. Mientras Eugen se encarga de marcar el tiempo con aplicación, Georg Ludwig hace que todas las secciones dancen con un frenesí inaudito y nos logra levantar del asiento cuando los cornos graznan atrevidamente. Algo similar ocurre en el movimiento lento: muy aplicado Eugen y muy entregado Georg Ludwig: Óigase la primera frase del menor de los Jochum, bellísima en tono e intención. Es cierto que se le queda atrás la orquesta un par de veces, pero acá existe riesgo y auténtico genio. En el final, Eugen logra un gran cometido secundado por un equipo vocal de ensueño. Solamente oír a Frantz en este papel justifica toda la audición, ni hablar de Ludwig. Eugen sabe manejar coros y su lectura es entusiasta e interesante. Georg Ludwig corre todos los riesgos: Pausas monumentales, cambios de tiempo y de dinámica extremos. Es secundado por un excelente equipo, encabezado por ese gran bajo wagneriano que era de Narké. El coro chileno muy aplicado, el tenor con una voz bellísima (suena a Cole, pero con mayor cuerpo e intención), aunque con algún gallito en el imposible final. En fin, con un equipo más modesto Georg Ludwig entrega un emotivo e imaginativo Beethoven, mientras que Eugen logra levantar dos excelentes movimientos extremos, quedando en deuda con los centrales. El sonido es bueno en ambos casos, con mayor presencia el registro chileno y más detallado el alemán.

Calificación: Interpretación: 7 / Sonido: 7 (Eugen) /
Interpretación: 9 / Sonido: 7 (Georg Ludwig)



Si deseas oir el ciclo completo (o la Pasión según San Mateo) con este gran director, escribe al mail de contacto. Eso sí, responderé a fines de febrero.

domingo 24 de enero de 2010

Comentario. La Pastoral casi perfecta



(María Daniela Rossi, guitarra / Orquesta Sinfónica de Chile / Michal Nesterowicz, director / Teatro de la Universidad de Chile, 15.1.2010)

1. Juan Casanova Vicuña: El Huaso y el Indio
2. Rodrigo: Concierto de Aranjuez
3. Encore: Piazzolla: Compadre
4. Beethoven: Sinfonía 6 “Pastoral”

La Sinfónica daba su concierto previo a las Semanas Musicales de Frutillar con un programa masivo. En la oportunidad se entregó –además- la programación 2010, la cual se puede ver linkeando la página del Teatro de la Universidad de Chile.

Fui al concierto únicamente para oír El Huaso y el Indio de Casanova. La obra es parte del patrimonio nacional y jamás la había oído en vivo. Se trata de una fantasía orquestal muy amena y en el tono nacionalista de la música latinoamericana de mediados de siglo XX (ya la haremos disco). Nesterowicz y la Sinfónica estuvieron impecables. La ganadora del Sigall: María Daniela Rossi se enfrentaría al Concierto de Aranjuez. Durante este año ya lo había hecho –con la misma orquesta y director- el extraordinario e internacional Carlos Pérez. Digamos que a María Daniela no le falta sensibilidad ni imaginación. Su fraseo es emotivo y su sonido bello. No obstante, puede mejorar en lo que se puede mejorar: su técnica. Si bien varios pasajes de gran dificultad fueron sorteados sin problema, a veces otros más simples se vieron oscurecidos. La orquesta y Nesterowicz, por su parte, estuvieron brillantes. Sinceramente, jamás he oído en vivo o en disco una orquesta más reveladora. Si Nesterowicz sale de gira alguna vez tiene que llevar este concierto con Pérez de solista. María Daniela pudo completar una lectura muy sentida y musical del Aranjuez y eso fue suficiente para ganarse en buena lid al público. Tras el concierto ofreció un estupendo encore: Compadre de Piazzolla. Acá la Rossi estaba en su salsa.

Tras el intermedio, Nesterowicz se enfrentaría, nuevamente a una sinfonía de Beethoven, ya lo había hecho con la 5 y la 1. La Pastoral es la más difícil de las sinfonías de Beethoven. Grandes directores parecen principiantes a la hora de abordarla y muy pocos pueden decir que han dado con su grandeza y belleza. Recordemos a Furtwängler, a Giulini (quizá la más grande con la Filarmónica de Los Angeles), a Klemperer… quizá a Toscanini. Demás está decir que en vivo solamente había oído lecturas a lo más satisfactorias (incluyendo una en vivo con Abbado y Filarmónica de Berlín). En Chile, solamente intentos fallidos. Sentía curiosidad por lo que iba a hacer Nesterowicz. Me habían gustado mucho su Quinta y su concepto de la Primera. Lo primero que llamó la atención fue la plantilla orquestal reducida, lo que permite mayor claridad contrapuntística, pero exige una afinación perfecta. Apenas suena la primera frase y ya sabía que Michal sabía lo que estaba haciendo. La orquesta lucía una cuerda muy dúctil que fraseaba a voluntad del director y entregaba un rango dinámico sorprendente. Una lástima los fallos en el oboe (¿se acuerdan de la primera?) en partes no particularmente difíciles. Nesterowicz le imprimió a cada movimiento un carácter particular y salvo los detalles en el primero, esta Pastoral fue casi perfecta. Destacaron flautas y, nuevamente, los cornos y trompetas estuvieron en un nivel internacional (se están transformado en la mejor fila de la orquesta, quién lo iba a decir hace 10 años). Fue un gran concepto para la Sexta: sensible, estilístico, nada de rutinario. Si no hubiese existido un fallo tan evidente en el primer movimiento, esta habría sido la primera gran Pastoral que habría oído en vivo (con el perdón de Abbado).

Si quieres oír el concierto pídelo al mail de contacto. Por mientras te dejo el encore: compadre de Piazzolla.


miércoles 20 de enero de 2010

Arrau en Moscú, 1968. Brahms. Concierto para piano N° 2



(Claudio Arrau, piano / Radio-TV URSS / Gennadi Roshdestvensky / Gran Sala del Conservatorio de Moscú, 31.5.1968. Registro desde Lp Melodiya C10 24011 001)

Brahms. Concierto para piano N° 2
1. Allegro ma non troppo (18:22)
2. Allegro appassionato (9:00)
3. Andante. Piu adagio (11:58)
4. Allegretto grazioso-un poco piu presto (9:53)


Continuamos con la histórica visita de Arrau a Moscú en 1968. Tras el Concierto 1 de Brahms y el intermedio correspondiente, el maestro Arrau se enfrentaría al concierto para elefantes del piano, el tremendo 2 del mismo autor. Que yo sepa, solamente Arrau emprendía tamaña bestialidad en un mismo programa. Si en la primera parte, Arrau marcó una entrega fabulosa que se podría situar entre las mejores del maestro chillanejo, en la segunda se despacha el que sea quizá su mejor segundo (aunque algunos prefieran el que tocara junto a Markevitch). Creo que solamente su lectura en Argentina de 1973, supera en imaginación y vuelo a esta lectura rusa (sin una orquesta de este nivel claro está). Digamos que acá, Roshdestvensky dirige maravillosamente una espléndida orquesta soviética. No obstante, a algunos les chocará el sonido dulzón y oxidado del corno en el inicio, pero nada más entra Arrau y estamos en el planeta de los genios. Construye una acumulación de tensión muy a lo bestia que resuelve "a la rusa" el bueno de Gennadi mediante un tutti con metales al vuelo incluidos. Uno de los momentos más gloriosos de la discografía de Arrau. Lo que sigue es pura épica homérica. Arrau atraviesa el ponto orquestal escalando las olas sonoras y sometiendo el huracán. Tremendo. Los movimientos centrales están dichos con la sabiduría de siempre y en el final Arrau no es superado. En sus manos no suena tan humorístico este juego de timbres y ritmos. En su lectura, vemos liviandad, pero entremezclada con acentos dramáticos. Ovación final, Arrau termina de firmar uno de los grandes 2 de Brahms, quizá el más grande de la discografía. Acá lo tienen en comentarios.

La discografía de Arrau en el Segundo de Brahms es extensa. Acá tienen las referencias conocidas hasta el día de hoy. Ojo con la primera, durmiendo –como de costumbre- el sueño de los justos en los Archivos Sonoros de la Universidad de Chile.

- 5.1948. Sinfónica de Chile, Tevah. Sin edición comercial
- 9.1.1953. Sinfónica de Boston, Munch
- 15.9.1959. Concertgebouw, Kletzki. Sin edición comercial
- 21-22.4.1962. Philharmonia, Giulini
- 5-6.5.1963. NDR, Hans Schmidt-Isserstedt
- 17.6.1963. Scottish National Orchestra, Gibson
- 10.4.1968. Nacional de Francia, Sawalisch. Sin edición comercial
- 31.5.1968. URSS Television & Radio Grand Symphony Orchestra, Roshdestvensky. Sin edición en CD (solamente en lp)
- 25.6.1968. LSO?, Roshdestvensky (video). Completo sin edición comercial. Fragmento en DVD
- 10.1969. Concertgebouw, Haitink
- 13.8.1973. Sinfónica Sociedad Wagneriana Argentina (Teatro Colón), Bodmer (sin edición comercial).
- 10.6.1976. Nacional de Francia. Markevitch
- 18.6.1976. Nacional de Francia, Markevitch. Sin edición comercial


Les dejo el final… Oigan, pianistas, cómo se hace sonar la música de un genio. Oigan… y -como Gilels- lloren de pudor. Arrau acababa de tocar el techo del mundo pianístico aquel 31 de mayo de 1968.



domingo 10 de enero de 2010

Comentario. 69 años de la Sinfónica de Chile

(Orquesta Sinfónica de Chile / Michal Nesterowicz, director / Teatro de la Universidad de Chile, 8.1.2010)

Beethoven: Sinfonía 1
Dvorak: Sinfonía 7

Un nuevo aniversario de la orquesta más destacada del país, que acaba de ganar el premio APES y el del Círculo de Críticos por la calidad de su temporada. De eso doy fe porque en este blog he recibido varios mensajes privados de varias partes del mundo, sorprendidos de la apuesta de una orquesta de provincias. Como es costumbre, en la velada de aniversario se entregan los premios. El mejor director invitado resultó ser Juozas Domarkas (quien dirigiera notablemente un Mussorgsky), aunque a mí me gustó mucho el director de la Creación de Haydn: Eckart Preu. Como director nacional, el premio se lo llevó Rettig (por segundo año consecutivo). Bien merecido, tras una espléndida 3 de Bruckner. El mejor solista internacional fue la violinista Rachel Barton Pine y el nacional, Gerardo Salazar que solito se armó un tremendo concierto con sus percusiones.

En lo musical, la jornada se abrió con una Primera de Beethoven de contingente reducido, muy a lo Abbado (39 músicos, solamente 2 bajos). El concepto de Nesterowicz fue de lo más interesante, en la línea de una soberbia 5 de Beethoven que hiciera durante el ciclo beethoveniano de hace un año. La obra se mostró rítmicamente nerviosa, con atrevidas intervenciones de metales y maderas. Un Beethoven muy en estilo, con gracia y garra. La orquesta tuvo sus patinazos, el más destacado, sin duda, el oboe que no entra nunca en el primer movimiento (mejor eso que entrar tarde). Una lectura que se unirá a las buenas Primeras que se han oído en el país, junto a la de Erich Kleiber (tengo el testimonio de mi padre), la de Georg-Ludwig-Jochum (tengo la grabación), la de Michelangelo Veltri con la Filarmónica y la de Valdés con la misma orquesta en años más recientes.

En la segunda parte, se tocó la Séptima de Dvorak. Todo un acierto, no se suele tocar en Chile está bellísima y dramática Sinfonía. En la memoria tengo la vez que Juanjo Mena nos dejó con el corazón en la mano en una lectura monumental con la Filarmónica de Santiago. Esta no alcanzó ese grado de dramatismo y perfección, pero Nesterowicz se dio maña para hacer su mejor Dvorak hasta el momento (ya le habíamos sentido la 8 y la 9). Su lectura fue efusiva, incisiva, con una respuesta orquestal impresionante. Destacó el magnífico tercer movimiento, dicho con un descarno poco usual.

Fue una velada muy grata y muy bien tocada en general. La Sinfónica entra así en la cuenta regresiva des sus 70 años, en la mejor condición técnica desde los años 60 y con un titular que le ha hecho mucho bien.

Como siempre, si desean oír el concierto completo escriban al mail de contacto. Les dejo el tercer movimiento de la 7 de Dvorak.


jueves 7 de enero de 2010

Corsario 19: Música Sinfónica Chilena II. Homenaje a Gustavo Becerra (1925-2010)



Sinfónica de Chile / Filarmónica de Santiago (9) / Maximiano Valdés (1, 9), David del Pino Klinge (2, 6, 10), Nicolás Rauss (3-5), Eugene Tzigane (7), Yoichi Sugiyama (8), directores (Registros en vivo, Teatro Universidad de Chile, Municipal de Santiago (9) / 2.8.2008 (1), 18.10.2003 (2), 29.7.2006 (3-5), 9.1.2004 (6), 19.4.2008 (7), 17.3.2007 (8), 5.7.2005 (9), 27.4.2006 (10)

1. Gustavo Becerra (1925-2010): Sinfonía 1 (1955) (8:53)
2. Tomás Lefever (1926-2003): Sinfonía 1 (1964) (10:03)
Acario Cotapos (1889-1969): tres Preludios (1942)
3. I. Los grandes valles (3:24)
4. II. Soledad del hombre (1:27)
5. III. Grandes precipicios (7:33)
6. René Amengual (1911-1954): Preludio para Orquesta (1939) (7:43)
7. Alfonso Letelier (1912-1994): Preludios Vegetales, op. 36 (1968) (12:16)
8. Carlos Riesco (1925-2007): Passacaglia y Fuga (1951) (8:52)
9. Cirilo Vila (1937-): Germinal (1989) (7:02)
10. Fernando García (1930-): Implicaciones Sonoras (2005) (9:06)


Este era un disco pensado para más adelante. Lamentablemente, la noticia del fallecimiento del maestro Gustavo Becerra Schmidt ha acelerado su publicación. La noticia es reciente, sucedió este domingo. El Corsario, se suma de este modo, al homenaje de un compositor de jerarquía mundial.

Las obras de este disco son más radicales que las presentadas en el anterior. Se abre con la espléndida Sinfonía 1 de Gustavo Becerra. Obra refinadísima, bellamente orquestada y con una inquietante atmósfera. Una micro sinfonía que dice mucho. La obra fue estrenada en 1955 con la Sinfónica de Chile bajo la dirección de Antal Dorati. Ese registro existe y duerme el sueño de los justos en los archivos de la Universidad de Chile… (una vergüenza más). Becerra recibió en 1971 el Premio Nacional de Arte y es uno de los compositores chilenos más reconocidos en el ámbito internacional. El autor alcanzó a tener palabras muy elogiosas para la lectura que acá se presenta de su Sinfonía. Digamos que Valdés logra una entrega magnífica. En el track 2 encontramos una hermana gemela de la obra de Becerra, la también espléndida Sinfonía 1 de Tomás Lefever. De lenguaje más crudo y visceral. Puede que no tenga la paleta sonora de Becerra, pero su brutal atractivo, su pesimismo descarnado la hacen otra referencia en la música sinfónica chilena. Del Pino le saca lustre y creo que supera una lectura más antigua de Tevah. En los tracks 3 a 5, tenemos al genial y querido Acario Cotapos: músico brillante, de fuerte personalidad. Sus tres Preludios han tenido un largo periplo: desde música incidental en los años 20 en New York hasta su forma definitiva en 1942, cuando Erich Kleiber los presenta dirigiendo a la Sinfónica. La música es muy variada, su lenguaje es algo más tradicional, aunque asombra con su riesgo tímbrico. Algo similar sucede con el bellísimo Preludio para orquesta de René Amengual. Acá se dejan oír hasta ecos impresionistas. Ya saben que me gusta mucho la obra de Letelier y sus Preludios Vegetales (track 7) no son la excepción. ¡Qué bien compuesta! Quizá sea la obra más radical de su autor y aun así, no deja de poseer esa tenue melancolía, acá interrumpida por ráfagas rabiosas. La lectura del maestro Eugene Tzigane es simplemente ejemplar. Carlos Riesco apuesta por un lenguaje más clásico y desnudo en su Passacaglia y Fuga. Bella composición, algo académica que no obstante muestra maestría en el uso de la cuerda. Más arriesgado es Cirilo Vila y su obra Germinal. Yo estuve en su estreno a fines de los 80 con Roberto Abbado dirigiéndola. Esta lectura de Valdés es igualmente reveladora. Hasta donde sé es el único registro existente. Para el final, otro compositor que todavía se encuentra entre nosotros: Fernando García y sus apabullantes Implicaciones Sonoras de 2005. Acá se presenta su estreno mundial y único registro disponible. No se engañen con su feísimo título. García es uno de nuestros genios.

Discos de estas obras (en lecturas oficiales) o autores los pueden encontrar en los siguientes links. Todos de Santiago Vera Rivera.
http://www.svrproducciones.cl/CD/ANC-6003-1.htm,


El disco está en comentarios.


Les dejo la Sinfonía de Becerra

domingo 3 de enero de 2010

Arrau en Moscú, 1968. El día que Gilels lloró


(Claudio Arrau, piano / Gran Orquesta Sinfónica de la Televisión y Radio de la Unión Soviética / Gennadi Roshdestvensky, director / Gran Sala del conservatorio de Moscú, 31.5.1968 / copia desde LP Melodiya C10 24009 003)

Brahms: Concierto para piano N° 1, en re menor, op. 15
1. Maestoso (22:43)
2. Adagio (14:20)
3. Rondo (12:43)

Arrau visitaba Moscú en 1968. Antes lo había hecho en los años 20 dejando un recuerdo imborrable en la afición rusa. El clima era expectante. El 31 de mayo de 1968, Arrau daría un concierto mastodóntico en la Gran Sala del Conservatorio de Moscú: Nada menos que los dos conciertos de Brahms. Las entradas se agotaron antes de que transcurrieran dos horas de ponerse a la venta. Grandes músicos se encontraban en la mítica sala, entre ellos, el Rey Gilels, quien más tarde reconocería que éste habría sido uno de los conciertos más memorables que haya escuchado.

No es inusual que Arrau enfrente los dos conciertos de Brahms en un solo programa, también lo hizo el 73 en Argentina. Digamos también que este concierto fue memorable debido a la visita que le haría Gilels al maestro Arrau tras bambalinas. El maestro ruso no pudo contener las lágrimas cuando abrazó a Arrau mientras le exclamaba: yo no debería volver a tocar el 2 de Brahms. Arrau, como es lógico, le soltaba que de ningún modo hiciera eso. En efecto, si uno escucha este 2 de Brahms es difícil imaginar mayor capacidad de fantasía, rigor, efusividad, plenitud, grandeza, belleza sonora. Quizá solamente se superaría en el legendario concierto en Argentina el 73.

El concierto comenzó con el Concierto 1 de Brahms. Existen en el mercado y en radios, al menos 17 registros de este concierto con el maestro Arrau (todo un récord). El detalle lo encontramos en http://corsariobueno.blogspot.com/2009/03/claudio-arrau-en-chile-1984-cd-2.html. Este registro posee solamente una edición en lp y jamás ha sido pasado a CD (vaya uno a entender qué esperan). Para ser sinceros, esta lectura es portentosa, pero no supera la que hiciera con Kubelik, Palmer o Bodmer. Como siempre, Arrau toca –como dijera un crítico en New York- con toda la agonía y el éxtasis. Dentro de una férrea unidad servida por tiempos cómodos, Arrau cae en profundos ensimismamientos seguidos de monumentales progresiones dinámicas y extrovertidos acentos. Por su parte, Roshdestvensky dirige de modo notable, aunque no alcanza a la calidad de su solista (eso lo logra únicamente Kubelik). La orquesta rusa, como siempre presenta unos metales muy particulares y cierta ardiente rusticidad que le dan una impronta muy atractiva.

Estimados amigos, por primera vez para ser descargado a CD, el primero de tres discos de Arrau en Moscú. En la portada respeté la original Melodiya, aunque algo borrosa (mi copia fue cedida por un amigo desde lp, pero como no disponía del disco, me limité a copiar la carátula desde la Red)

Como ya no funciona Imeem y Goear tampoco por estos días, no les dejo adelanto, así que bájenlo desde comentarios.

domingo 27 de diciembre de 2009

Pioneros. Mahler 4. Mengelberg, 1939


Retomo las grabaciones pioneras de Mahler, que espero culminar en 2011, cuando se cumpla el centenario de la muerte del compositor. Como siempre, los comentarios son de mi amigo Germán Reyes Busch.


Mahler. Sinfonía 4

(Jo Vincent, soprano / Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam / Willem Mengelberg, director / Amnsterdam, 9 de noviembre de 1939, en vivo)

1. Bedächtig. Nicht eilen (17:16)
2. In gemächlicher Bewegung. Ohne Hast (8:21)
3. Ruhevoll (21:25)
4. Sehr behaglich (9:53)


El segundo registro de la obra nos la trae sin cortes. No puede ser más contrario al de Konoye. El Concertgebouw luce un sonido prodigioso (además buena toma de los ingenieros de la época) con filas muy superiores a las de Tokio. El corno es simplemente milagroso. Esta grabación presenta sus detractores, quizá escandalizados por el quiebre de las líneas que realiza Mengelberg, fundamentalmente en el primer movimiento. Es cierto que rubatea con una generosidad que hace que Walter parezca un Pierre Boulez a su lado, pero debemos acordar que lo hace con una clase y categoría únicas. De modo notable, no se le desarma la estructura y es capaz de dotarla de gran nervio e imaginación (¡qué dirección en el final!). Mengelberg se toma muy en serio la premisa mahleriana de que lo principal no está en las notas, incluso a costa de caer en el capricho, pero en el capricho de un genio al fin y al cabo. Lo que hace Mengelberg es crear belleza a expensas de indicaciones básicas de la partitura. Sinceramente, prefiero esto a lo de Konoye, aunque no es mi ideal interpretativo en Mahler. Agreguemos que la Vincent está muy bien (pese a que flaquea a ratos) en su timbre aniñado. Se trata de un registro mahleriano clásico y el único testimonio mahleriano importante –junto a unas Canciones del Camarada- de Mengelberg, un genio más crucificado por la hipocresia aliada tras la Segunda Guerra Mundial. Su adhesión al nazismo le costó su derecho a profesar su arte y lo hizo caer en una profunda depresión. La muerte no tardaría.


De Mahler -compositor por cierto judío y prohibido (eso no valió en su juicio de desnazificación)-, Mengelberg también registró:
a) Adagietto de la Sinfonía 5 (mayo de 1926). Primer registro eléctrico de un fragmento sinfónico mahleriano y único registro comercial de Mengelberg con música de Mahler.
b) Aria de la Suite 3 de Bach en arreglo de Mahler (1 de diciembre de 1929)
c) Canciones de un Camarada Errante (1939)

Para comprar este registro (originalmente editado en Philips) lo pueden hacer en: http://www.amazon.com/Mahler-Symphony-No-4-Gustav/dp/B00000HZVP


El registro acá presentado pertenece al dominio público y cuenta con excelente sonido. Lo puedes bajar en comentarios. Si quieres probar puedes oír de inmediato el segundo movimiento.